Menopausia
Entrevista
realizada al MsC.Dr Julián Barrera Sotolongo, Profesor
y Especialista en Medicina Interna con Verticalización
en Cuidados Intensivos, sobre el tema de la Menopausia.
(Segunda Parte)
P:
¿Doctor,
se habla de Andropausia o Climaterio Masculino, por analogía
semántica con la menopausia femenina. ¿Qué
hay de cierto en esto?
Dr: Sí, existe un periodo climatérico
en el hombre determinado por una disminución de la
función testicular y la subsiguiente declinación
gradual de la testosterona (hormona masculina).
P:
¿Dr. cuáles serían los síntomas
que pudieran alertar a los hombres de que han iniciado el
camino de la andropausia? ¿Cómo se da este
fenómeno en cuanto a la edad de aparición
y las dolencias más importantes?
Dr:
Este fenómeno clínico en el hombre es menos
explosivo que el climaterio en la mujer, los síntomas
más frecuentes son la disminución de la energía
y de la fuerza muscular, fatiga, cambios emocionales, disminución
del deseo sexual y déficit en la erección.
Estas manifestaciones pueden hacerse evidentes alrededor
de la quinta o sexta década de la vida.
P: Volviendo a las mujeres, con respecto
al tratamiento de la sintomatología menopáusica
y teniendo en cuenta el impacto desfavorable que esta representa
a la hora de garantizar una mejor calidad de vida a la mujer,
qué indicaciones puede dar para facilitar la existencia
en esa difícil etapa.
Dr: Indiscutiblemente, la utilización
de Terapia Hormonal cambió radicalmente al publicarse
los datos del estudio HERS y de la rama de estrógenos
con progestágenos de la Women´s Health Initiative
(WHI), en los cuales no se comprobaron los beneficios cardiovasculares,
pero sí complicaciones tales como:
Enfermedad cerebro-vascular
Cáncer de mama
Cáncer de endometrio
La indicación preventiva fue abandonada y el uso
quedó limitado al alivio de los síntomas menopáusicos;
en muchos casos, la respuesta de médicos y pacientes
fue la interrupción de toda forma de Terapia Hormonal.
Las posiciones se han moderado pero, por el momento, la
Terapia Hormonal se indica sólo con fines terapéuticos,
mientras que ha crecido el interés en las intervenciones
dirigidas a modificar el estilo de vida. Por lo que centraremos
nuestra principal mirada, en función a propiciar
cambios del estilo de vida en la menopausia.
En esta etapa, las recomendaciones deben estar dirigidas
a mejorar su estado de salud, por lo que conviene comenzar
con modificaciones dirigidas a reducir los riesgos evitables.
La probabilidad de presentar un infarto aumenta por ciertos
factores, como alteraciones de los lípidos, hábito
de fumar, hipertensión, diabetes, obesidad abdominal,
factores psicosociales, escaso consumo de frutas y vegetales,
ausencia de consumo de alcohol y falta de actividad física
regular, que explican el 94% del riesgo atribuible en mujeres.
Cuando varios de estos factores se asocian, el aumento de
riesgo es sustancial, mientras que los beneficios obtenidos
al modificarlos son acumulativos.
Ejercicio
Está bien demostrado que el ejercicio no sólo
reduce el riesgo cardiovascular sino que además produce
una amplia gama de efectos favorables sobre la salud general
y se asocia con menor mortalidad; así, las mujeres
de mediana edad que realizan actividad física moderada
(1.5 a 2.5 horas semanales de caminata a paso rápido)
muestran reducción del riesgo de cáncer de
mama. El mantenimiento de la actividad a largo plazo prolonga
sus beneficios.
Factores ambientales
Las altas temperaturas ambientales pueden desencadenar los
sofocos, se recomienda adecuar la climatización,
utilizar abanicos y vestirse con ropa liviana.
Terapias complementarias y alternativas
El uso de compuestos herbales y botánicos para tratar
diversas afecciones ha despertado interés creciente,
en particular entre mujeres posmenopáusicas que presentaron
recurrencia de los síntomas luego de abandonar la
Terapia Hormonal.
FITOESTRÓGENOS
Derivados tanto del Trébol silvestre como de la Soja,
Salvia, Cimicifuga Racemosa, el Cohosh Negro.
Terapias no hormonales utilizadas con resultados entre otras.
La gabapentina, se mostró eficaz en dosis de 900
mg diarios, con disminución de la frecuencia e intensidad
de los sofocos de hasta 67%, y reducción de los dolores,
lo que se consideró un efecto colateral adicional
positivo.
Lecitina de Soja: dosis 1200 a 1300mg
P: ¿Dr. en el manejo de situaciones
como la Vaginitis Atrofia, los dolores y la Rigidez articular
en la disfunción sexual femenina qué es lo
más recomendado?
Dr: En realidad el mejor tratamiento de
la vaginitis atrófica se basa en los estrógenos
exógenos, en especial aquellos aplicados localmente,
pero en casos de contraindicación o negativa a recibirlos,
los síntomas de irritación y sequedad pueden
mejorarse, además de facilitar las relaciones con
una adecuada lubricación. Se han obtenido buenos
resultados con cremas hidratantes vaginales, utilizadas
3 veces por semana, que retienen la hidratación por
adherencia al epitelio vaginal, pero no actúan sobre
los cambios atróficos.
El dolor y la rigidez pueden mejorar mucho con la actividad
física, en particular con ejercicios de flexibilidad
y estiramiento, como los yoga.
En el caso de la disfunción sexual femenina este
es un proceso multifactorial, que abarca las experiencias
previas, el envejecimiento, las actitudes hacia la menopausia
y la edad, alteraciones en la imagen corporal, el estado
de salud y otros factores como medicamentos, estrés,
cansancio, abuso de sustancias, estado de salud psicológica
y disfunciones sexuales en la pareja. La multiplicidad de
factores involucrados lleva a que sea muy difícil
resolver los problemas planteados por las pacientes con
una simple intervención o con medicación.
La función sexual es afectada favorablemente por
los estrógenos, dado que entre sus efectos se incluyen
las mejoras en la lubricación y el confort vaginal;
asimismo, el deseo sexual y la excitación se ven
beneficiados, pese a una menor disponibilidad de testosterona
libre. El efecto parece ser superior con los estrógenos
transdérmicos, mientras que las formulaciones de
uso local generaron cambios beneficiosos sobre la atrofia
urogenital.
El tratamiento de las alteraciones del deseo e interés
sexual en pacientes con menopausia quirúrgica es
la principal aplicación de los andrógenos,
ya que los estudios efectuados han demostrado la eficacia
de la testosterona transdérmica.
Jorge
Pérez Junco y MSc.
Dr. Julián Barrera Sotolongo (21/04/08
10:00 a.m. hora local)
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