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La realidad
(V Parte)
Las aspiraciones imperialistas de imponer al mundo
un pensamiento único y vender su modo de vida, patrones
culturales y la economía de mercado como única
alternativa al desarrollo de la humanidad, valiéndose
de las guerras o atizando conflictos internos; demuestran
la total contraposición de esta conducta hegemónica
al derecho internacional.
Las normas de carácter jurídico nacidas de la
voluntad de la comunidad internacional y refrendadas en el
derecho de la Haya y el derecho de Ginebra para garantizar
la protección de las personas durante los conflictos
armados, sean estos internacionales o no, han sido quebrantadas
en innumerables ocasiones por los promotores de las guerras.
Sólo se necesita echar una mirada al panorama afgano
o iraquí. En la memoria colectiva quedan las huellas
de los bombardeos indiscriminados, el uso de armas prohibidas
y los daños desproporcionados ocasionados a la población
civil; sobre todo a las mujeres como ser más vulnerable
ante este tipo de situación. Esto solo constituye una
muestra de las tantas acciones genocidas fruto de las políticas
guerreristas imperiales, quebrantadoras del IV Convenio de
Ginebra de 12 de agosto de 1949, relativo al trato debido
a las personas civiles en tiempo de guerra.
Los hechos demuestran que las medidas jurídicas y organizativas
implementadas para garantizar de la protección de las
personas en caso de guerras o conflictos armados son incumplidas
reiteradamente. No sólo se necesita la denuncia internacional
oportuna, la movilización o la solidaridad; junto a
ello es imprescindible la voluntad política de los
estados para que sectores tan vulnerables como las mujeres,
gocen de la debida protección cuando se ven forzadas
a abandonar sus territorios amenazadas por el acciones bélicas
o conflictos armados internos.
Analizar las verdaderas causas que originan el fenómeno
de la violencia contra la mujer en todas sus manifestaciones
es una necesidad urgente. Mientras tanto la humanidad continúa
conviviendo con la explotación de este sector de la
sociedad que se ha convertido en el más vulnerable
como consecuencia del modo de vida neoliberal.
El nuevo orden económico internacional, las políticas
y modelos neoliberales impuestos a los países más
pobres, también han sido condicionantes de la situación
en que hoy están sumidas millones de mujeres. Sin dudas
ellas demandan con urgencia el respeto a sus derechos.
Por Rubén Del Toro Estrada
(20/10/08 10:00 a.m. hora local)
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