| |
Artemisa:
primeros pasos en la preparación de la epopeya
Artemisa, La Habana.- Horas después del 10 de marzo
de 1952, el escuadrón de la Guardia Rural de Artemisa
abrió en sus archivos un expediente rotulado con nueve
letras que formaban la palabra "Ortodoxia".
No estaban desencaminados los jenízaros en sus prevenciones,
pues serían miembros de la Juventud Ortodoxa los principales
portadores de la llama insurreccional en ese territorio.
En los días en que acontece el cuartelazo, el artemiseño
José Suárez Blanco era uno de los dirigentes
nacionales de esa organización.
Cumpliendo orientaciones de Fidel, Pepe Suárez comenzó
las labores de captación de jóvenes ortodoxos
que coincidieran con sus apreciaciones sobre la situación
existente en el país.
De este modo, y apoyándose en las relaciones creadas
en el desempeño de ese cargo, el dirigente procedió
a organizar la primera red conspirativa en Artemisa.
En dicha localidad, el primero que se incorporó al
movimiento fue el joven Ramiro Valdés, y éste
sumó a su amigo y futuro cuñado, José
Ponce, aquel impresor que había sido golpeado y encarcelado
el día del golpe por imprimirles unos volantes a los
estudiantes.
Empezaba a conformarse así, y de parecida manera, un
importante núcleo artemiseño, del que posteriormente
se seleccionarían 30 hombres para participar en los
ataques a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Más de la mitad de ellos perdería la vida en
la heroica acción.
|
|