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Atrapado por la magia del papier matchie
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Hoy
quiero contarles sobre un personaje sugerente. Me refiero
a Felipe Pérez Álvarez. ¿Quién
es Felipe? Pues se trata de un médico veterinario.
Pero por supuesto que mi comentario no tiene nada que
ver con su profesión.
En
realidad quiero hablarle sobre el hobby que ocupa sus
noches y el resto del tiempo libre porque Felipe, es
un artista.
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Así
es, Felipe dedica muchas horas de su tiempo libre a realizar
bellas obras, de papier matchie.
Durante mi visita a su hogar descubrí muchos de los valores
de ese hombre sereno, afable, de sesenta años. Supe sobre
aquel comienzo accidental. Digo esto porque la primera vez que
Felipe escuchó hablar en serio sobre papier matchie,
fue cuando llevó a su pequeño hijo, Marcos, al
taller del profesor Felo Ramírez en el año 1995.
Marcos tenía habilidades para las artes plásticas
y Felipe, como cualquier papá quería ayudar a
su niño.
Y
fue así que surgió poco a poco un sentimiento
de placer ante el ejercicio, al preparar el engrudo, seleccionar
y confeccionar el diseño, recolectar periódicos
viejos para trabajar, rasgarlos en cientos de pedazos para
luego ver nacer la obra.
Al
principio fueron simples piezas, objetos, personajes de cuentos
infantiles, animales tridimensionales, pero luego pensó
en trabajar un cuadro.
De repente apareció la idea de reproducir una obra
de un pintor que él admira y disfruta, se trata del
ecuatoriano Oswaldo Guayasamín.
El
artesano artemiseño Felipe Pérez Álvarez
no siente vergüenza al reconocer que aquello fue un atrevimiento,
que nosotros agradecemos.
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Y
es que hoy suman 17 las obras de Guayasamín que
Felipe llevó del pincel al papier matchie. Son
obras de gran formato en las que salen a la vista detalles
de gran fuerza como las típicas manos, las narices,
y otros elementos distintivos de los diversos ciclos de
la pintura de Guayasamín con representación
de la ternura, el grito y otros.
Pero hay un detalle que usted desconoce aún y es
que la obra de Felipe se distingue de otras de su tipo, |
porque
logra los colores originales de la pieza que reproduce a partir
de revistas de colores. Es decir, que no usa óleo u otras
pinturas para la fase de terminación, sino que pasa horas
o días seleccionando de revistas los colores necesarios.
Es un trabajo agotador, pero le aseguro que el resultado vale
la pena.
Si
quiere comprobarlo puede visitar la galería de arte
Orlando Nodarse en Guanajay donde se expone la obra de Felipe
a la que incorporó algunas de esas piezas junto a otras
escultóricas, en homenaje al gran pintor ecuatoriano
Oswaldo Guayasamín.
Felipe
Pérez Álvarez es un médico veterinario
atrapado por la magia del papier matchie. Un artista que se
abre paso a fuerza de intuición, sensibilidad, perseverancia
y mucho talento.
Felipe
cree que el papier matchie ha sido minimizado por muchos y
relegado a un uso meramente utilitario o asociado a la juguetería,
pero la realidad demuestra lo contrario.
Para
suerte de quienes siempre creyeron en él, el papier
matchie se abre paso. Así lo demuestra su presencia
en eventos nacionales y ferias internacionales con la firma
de reconocidas figuras del arte.
Lo
demuestra la obra de Felo Ramírez dispersa por los
rincones de esta isla y la de algunos otros que fueron sus
alumnos y son fieles a esa técnica antiquísima
que puede revelar belleza y asombro.
De
mi visita a la casa de Felipe quedan muchas cosas que destacar.
La ternura de su hermana Juanita, la afabilidad de la esposa,
y la modestia de Felipe, tan mesurado, tan humilde.
Hubo
también anécdotas de las molestias inevitables
que causa a veces el desorden de periódicos y pequeños
fragmentos de papel dispersos por la habitación y reclamos
de la esposa, pero siempre al final aparece la sonrisa comprensiva
y hasta el apoyo de todos.
Por lo pronto agradecemos a Felipe su atrevimiento y le pedimos
que no apague la luz para que siempre nos podamos reencontrar.
Por Madelín Ramírez Pérez
(20/05/09 10:00 am hora local)
e-mail: mademar@cmad.icrt.cu |