La fecha de fundación de Artemisa, por estas circunstancias,
coincide con el acuerdo que autoriza el poblamiento de la región
de San Marcos con las familias damnificadas por el siniestro.
La fertilidad de los campos artemiseños propició
la prosperidad de su economía basada fundamentalmente
en tres productos: café, tabaco y caña de azúcar.
Los
cafetales artemiseños se consideraron patrones de buena
administración y excelente eficacia por tal motivo
fueron considerados los más prósperos del país.
Entre
los cafetales más renombrados de esa época estaban:
Angerona, Minerva, Dolores, La Matilde, La Tentativa, El Calipso
y Neptuno entre otros.
Angerona,
hoy Monumento Nacional, fue el segundo mayor cafetal del país
y el primero por su producción. Su dueño un
alemán Cornelio Souchay protagonizó una romántica
historia de amor con Úrsula Lambert quien lo ayudó
a al engrandecimiento del café en la villa.
Con
la decadencia de estas fincas cafetaleras, las tierras pasaron
a producir otros cultivos entre los que se encontraban las
frutas, el tabaco y la caña de azúcar.
Artemisa
posee una larga tradición cultural cuyas manifestaciones
más diversas sobrevivieron al paso del tiempo. El punto
cubano, la rumba, los bailes yorubas y congos por una parte
y los carnavales, retretas en el parque por la otra, amenizaban
la vida de los artemiseños, sin olvidar las festividades
religiosas en honor de San Marcos, el santo patrón
de la localidad.
El
Rincón Campesino creado en el barrio La Matilde, constituye
un foco cultural unido a la Rumba en el barrio de Pueblo Nuevo.
En esta zona, precisamente la casa de Jacomina, madrina de
santeros, es el lugar donde más se ha preservado la
tradición afro yoruba lucumí de forma pura.
Con
el triunfo de la Revolución se abrieron nuevos cauces
a la cultura a través de un módulo que integran
el Museo, la Casa de Cultura, la Galería de Arte, Biblioteca
y otras.
Tierra
de rebeldía, Artemisa fue escenario de numerosas sublevaciones
de esclavos en el siglo diecinueve a causa de los atropellos
a que eran sometidos en los opulentos cafetales.
Nada
ajena a la luchas independentistas cubanas, Artemisa cuenta
entre sus más preclaros patriotas a Magdalena Peñarredonda,
delegada de Maceo en el occidente y Manuel Valdés,
entre otros valientes.
Pero
sin dudas, el mayor aporte artemiseño a nuestras luchas
de liberación nacional corrió a cargo del grupo
de 28 jóvenes que junto a Fidel Castro protagonizaron
el Asalto
al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953, en esta heroica
acción, cayeron 17 de estos jóvenes integrantes
de la Generación del Centenario, en cuya memoria se
levanta un hermoso Mausoleo
que guarda sus restos.
El
triunfo del primero de enero de 1959 que los moncadistas artemiseños
ayudaron a forjar, fructifica hoy en una obra económica
y social sin precedentes.
En
el territorio actualmente muele caña el Complejo Agroindustrial
Abraham Linconl y existe una Fábrica de Cemento y una
Empresa Productora de Asbesto Cemento.
En
la esfera social en Artemisa la educación presente
un avance notable, en la actualidad existen 52 escuelas con
una matrícula de más de 11 000 alumnos; distribuidos
en las enseñanzas primaria, secundaria,preuniversitaria
y técnica profesional.
Asimismo
el municipio cuenta con seis Círculos Infantiles para
los niños de madres trabajadoras, posee una escuela
de oficio y tres escuelas de enseñanza especial
La
Salud Pública se siente beneficiada con un Hospital
que brinda sus servicios a todos los habitantes de la localidad,
además de la existencia de policlínicos, clínicas
estomatológicas, hogares de ancianos y consultorios
del médico de la familia.
Artemisa
cuenta, además con la Escuela Provincial de Deportes
Julito Díaz en la cual se forman jóvenes atletas
de alto rendimiento a la que se unen 52 instalaciones deportivas
donde se practican 22 disciplinas. El deporte de más
arraigo es el tenis de campo, cantera de donde han nacido
los principales exponentes de esta disciplina.
Así
es Artemisa, envuelta aún en el hálito romántico
de Angerona y la fama bien ganada de sus cafetales del siglo
XIX... la Artemisa que vive orgullosa de su contribución
a la gesta del Moncada.
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