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José
Martí: dibujante y crítico
José
Martí amó tenazmente al arte. En su extensa,
rica y fecunda obra, no faltó su valoración
acerca del arte y el papel de los artistas. Para él
es trabajo y viceversa y le “es tan necesario a los
pueblos como el aire”.
Pero
José Martí, además del ejercicio con
la pluma, probó suerte como dibujante. El quince de
septiembre de 1867, siendo un adolescente, matriculó
en la Academia de San Alejandro, promovida en principio por
el célebre maestro francés Juan Bautista Vermay
y la Sociedad Económica Amigos del País.
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Simón
Bolívar, auto-caricaturas, palmas, piezas prehispánicas,
instrumentos musicales y un rostro de mujer, plasmó
Martí en sus cuadernos de apuntes como una forma
de recordar cosas que le interesaban. También
realizó varias caricaturas, una de las más
representativas identifica al actual Centro de Estudios
Martianos.
Especialistas
cubanos que se han acercado al fenómeno de la
crítica artística en Cuba sitúan
sus
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inicios
a finales del siglo XIX. Según el destacado ensayista
santiaguero José Antonio Portuondo, el proceso de las
gestas emancipadoras provoca la demora del desarrollo ascendente
del pensamiento esteticista de la época.
En
el siglo XIX la crítica artística tiene su máxima
representación en tres grandes figuras de las letras
finiseculares: Julián del Casal, José de Armas
y Cárdenas (Justo de Lara) y José Martí.
Los dos primeros fueron influidos notablemente por una corriente
filosófica pesimista y determinista procedente de Francia,
mientras que José Martí proyecta su pensamiento
hacia una línea diferente.
Como
crítico, sobre todo de literatura y artes plásticas,
más que reseñas o artículos logró
verdaderos ensayos, donde la sagacidad y profundidad de sus
juicios lo hacen penetrar en el campo de la teoría
y la estética. Su crítica, a la cual llamó
ejercicio del criterio, fue otra manifestación de su
lúcido pensamiento.
Martí
otorgó gran importancia no sólo a la belleza,
sino también a la misión que debía cumplir
el arte, al cual como el “modo más corto de llegar
al triunfo de la verdad, y de ponerla a la vez, de manera
que perdure y centellee en la mente y en los corazones.”
Por Rommell González Cabrera
(09/10/09 8:00 a.m. hora local)
email: rcabrera@cmad.icrt.cu
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