Día de las madres
Porque
toda madre debería llamarse maravilla, porque son las
únicas personas en el mundo que siempre están
disponible, porque emergen como crisol de humana pureza y
fuente de inmensa ternura, porque estoy segura de que cuando
en el mundo quede el último reducto de optimismo ahí
estaremos las madres, porque obramos con el alma de los demás
con sus corazones con sus valore, por estas y otras miles
de razones este domingo tenemos que celebrar.
Cierto
es que cualquier fecha del almanaque se pinta de maravillas
para ofrendarle cariño a las madres. Halagos en enero,
amores en febrero, flores en abril, ternuras en agosto, besos
en noviembre , pero el antojo está en mayo, en este
segundo domingo en el que llegan hasta a este ser querido
las reverencias de sus hijos y de otras tantas personas, que
a diario reciben apoyo , consuelo, Alegrías y hasta
regaños de las madres.
Claro
que son incomparables. En ellas va siempre una cuota de sacrificio.
Capaces de dejar de respirar para sentir que no falta el aire.
Dispuestas a sufrir para vislumbrar la felicidad de otros.
En ellas parece que no hay cansancio que le impide andar.
Buscan siempre motivos para alegrar y nunca les faltan palabras
para aconsejar.
Este
segundo domingo de mayo, diferentes son las formas de celebrar.
En algunos hogares habrá una cena especial. Muchos
entregarán el sencillo o el ostentoso regalo. Habrá
quienes con un beso entreguen el alma, otros se unirán
para multiplicar la felicidad de quienes al ser madres, perciben
el mayor de los regalos, el más sencillo de los reconocimientos
y el más tierno de los sacrificios.
Para
las madres que no están, habrá también
este segundo domingo, hijos con pasos lentos que lleven a
ese lugar eterno y oscuro flores repletas de conformismo y
amor regresen a casa con el recuerdo del último beso
de la última palabra, esa que jamás se olvida.
Una
vez más la veracidad de un refrán, no hay sábado
sin sol, ni domingo sin amor. Llegue a todos los rincones
la felicitación a las madres que dedican cada minuto
de su vida a cumplir sueños. El beso doble a las abuelas,
esas que el tiempo y los nietos convierten en madres perfectas.
Un agradecimiento infinito a mi niño Damichel y la
los tantos hijos que el mundo existen para que mujeres como
yo podamos celebrar este segundo domingo de mayo el día
de las madres.
Por Yudaisis
Moreno Benítez (9/05/09 10:00 a.m. hora local)
e-mail: rdigital@cmad.icrt.cu
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