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Evitar el embarazo en la adolescencia es posible
El inicio de las relaciones sexuales en la actualidad ocurre
cada vez a edades más tempranas. Se ha comprobado que
la mayoría de los adolescentes no utilizan anticonceptivos
en su primera relación sexual. Esto indica que actúan
con poco sentido de la responsabilidad.
A nadie asombra el hecho de llegar a una consulta de gestantes
o de genética y encontrar allí a una o varias
adolescentes en estado de gravidez. Es algo normal ver en
una sala de maternidad de un hospital a niñas de apenas
catorce o quince años con sus bebitos en brazos. Estudios
sobre el tema demuestran que la falta de comunicación
con los adolescentes es en nuestros días una de las
principales causas del embarazo en estas edades.
Se hace necesario entonces que, tanto hembras como varones,
estén bien informados sobre los riesgos del embarazo
en estas edades. Tenemos que educarlos en valores que refuercen
el amor, el respeto en las relaciones de pareja y la práctica
del sexo protegido.
Los adultos somos los máximos responsables del accionar
de los jóvenes. No es suficiente decirles que no tengan
relaciones íntimas, tenemos que convencerlos de que
estas no son necesarias en edades tempranas y que pueden traer
serias complicaciones a su vida.
En este período de la existencia de los muchachos y
muchachas, si es posible, antes de que comiencen sus relaciones
sexuales, debemos hacerlos reflexionar sobre este tema e insistir
en el uso del condón como el método anticonceptivo
más apropiado. Hacerles ver que el sexo no protegido
o tomado a la ligera, es un riesgo grande, entre otras cosas,
porque existe la posibilidad de un embarazo no deseado. Ellos
deben saber que además de evitar el embarazo, el uso
del preservativo también evita las infecciones de transmisión
sexual, entre las cuales el SIDA es la más peligrosa.
A los adolescentes debemos explicarles y lograr que interioricen
que aún no es tiempo para la maternidad, ni la paternidad.
Que pueden disfrutar esa etapa de la vida estudiando, preparándose
para el futuro, practicando deportes, dialogando y compartiendo
sus ideas y preocupaciones con la familia y profesores, o
participando con su grupo de amigos y amigas en actividades
recreativas saludables.
La mayoría de las muchachas se embarazan por no tener
conocimiento del riesgo al que se exponen, lo ven como algo
que no les va a suceder. Otras lo niegan, piensan que no les
toca todavía, no lo dicen, y en ocasiones no hay tiempo
para una atención especializada que evite complicaciones.
Lo cierto es que después, cuando la muchacha queda
embarazada por desprotección, en muchos casos el varón
se esfuma, se desentiende del asunto o asume conductas erróneas.
Muchos ven la situación como algo ajeno, cuando verdaderamente
la responsabilidad es de ambos, por tanto la solución
a adoptar debe ser de mutuo acuerdo.
Ante esta manera irresponsable de actuar, muchas madres alertan
a las chicas a su manera, y buscan la solución sin
contar con el varón. Pero a estos ¿quién
les aconseja cordura, responsabilidad, respeto por su novia
o simplemente por la muchacha con la que mantiene relaciones
sexuales, aunque sea de manera ocasional? ¿Quién
les exige que asuman sus compromisos?
Lamentablemente, en algunas familias aún incitan al
varón a mostrar su hombría a través de
la práctica sexual y les enseñan que son solo
las féminas quienes deben cuidarse por ser las que
se embarazan.
Es
cierto. Las muchachas son las que más pierden en estas
circunstancias. Por eso los padres tenemos la obligación
de orientarlas, y hacerlas comprender que el embarazo en esta
etapa siempre constituye un riesgo para su salud, tanto si
se interrumpe la gestación como si se decide a tener
el bebé.
Algunos jóvenes practican el sexo desprotegido con
el falso concepto de que con un aborto o una regulación
menstrual pueden interrumpir el embarazo y el problema queda
resuelto. Están en un grave error, los adultos tenemos
que orientarlos y demostrarles que estos no son métodos
anticonceptivos.
Son opciones, que no deben ser consideradas como aceptables,
pues implican riesgos para las adolescentes como perforación
del útero, infección, sangramiento, entre otros.
Lo ideal es evitar que se produzca el embarazo en estas edades.
Es importante que los adolescentes interioricen que la gestación
en esta etapa es muy peligrosa, que interrumpe su vida y sus
sueños futuros, al tener que asumir una responsabilidad
que todavía no les corresponde, mientras el resto de
sus compañeros siguen el curso normal de las actividades
propias de su edad.
Ellas deben saber que cuando quedan embarazadas se arriesgan
porque violentan sus proyectos de vida y sus estudios. Deben
conocer que su organismo no tiene el desarrollo necesario
para enfrentar el proceso de gestación, y que además
le falta instrucción y madurez para asumir la gravidez
y criar a sus hijos.
Se sabe que en la etapa de la adolescencia, por los cambios
que ocurren, se hace más compleja la comunicación
entre estos y los padres, pero debemos actuar con mucha inteligencia
pues este es el momento en que más nuestros hijos nos
necesitan.
Es imprescindible que se establezcan buenas relaciones interpersonales
y de confianza con los jóvenes. Hacerles saber que
pueden tener una conversación franca, libre y sin imposiciones.
Este puede ser un medio eficaz para orientarlos.
Los riesgos de quedar embarazada para una adolescente comienzan
desde que tiene su primera menstruación. Evitar que
esto ocurra es posible, por ello les digo que si tienen hijos
en esta edad lo primero que deben lograr es convertirse en
su mejor amigo o amiga, nunca dejen pasar la ocasión
para hablar con ellos sobre estos temas, que aclaren sus dudas
e inquietudes y que tengan una actitud abierta y positiva
ante su sexualidad.
Por
Aleida Ledón (datos de Internet)
(27/08/08
10:00 a.m. hora local)
e-mail: rdigital@cmad.icrt.cu
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