Aniversario 21 de los Joven Club de Computación y
Electrónica
Artemisa,
La Habana, Cuba -Hoy los Joven
Club de Computación y Electrónica (JCCE)
cumplen 21 años. Pequeñas, y a la vez inmensas
casas del saber, constituyen un eslabón esencial
en la formación profesional de todos los cubanos.
Ya
no se trata de la necesaria adaptación a los cambios
tecnológicos que se producen y suceden con rapidez.
Se trata además, de los avances de la ciencia aplicados
a novedosos métodos de enseñanza puestos al
alcance de todos; se trata de una atractivísima forma
de recreación sana muy disfrutada, principalmente
por los niños y jóvenes.
El
23 de noviembre de 2001 el Comandante en Jefe Fidel Castro
Ruz visitó el Joven Club Artemisa 2 donde compartió
con alumnos y profesores. Acerca de aquel encuentro escribió
Fidel: “Más que un joven club he visto un telescopio
con el que se puede escrutar el infinito universo para la
patria y para el mundo”. Nadie como él, nuestro
máximo líder, los ha sabido definir con tanto
acierto.
De
la mano de los instructores, jóvenes y consagrados,
en los club de computación y electrónica aprendemos
y llevamos a la práctica los conocimientos alcanzados.
Eso por un lado; por otro, y a través de sus múltiples
servicios, podemos desarrollar nuestro trabajo.
Dos
momentos importantes ha tenido la historia reciente de los
JCCE en todo el país: uno es su vinculación
a la Universalización de la Educación Superior,
el otro se relaciona con las actividades didácticas
recreativas planificadas para el verano.
Mucha
de la base material de estudio para las sedes universitarias
municipales se encuentra en formato digital, lo que redunda
en la masificación de la enseñanza de la computación
desde la primaria. Ello ya es una realidad. En el verano
los Joven Club de Computación y Electrónica
(JCCE) se han convertido en una de las opciones preferidas
por niños y jóvenes. De esta forma esas pequeñas
e inmensas casas del saber devienen catalizador de la enseñanza
en Cuba.
Cada
curso que abren los JCCE, y ya comenzaron las matrículas
en el oeste habanero, contribuye al desarrollo de nuestra
sociedad. En ellos se aprende y se hacen amigos. Nos interesamos
en el futuro y lo vemos con aliento.
Por
Rommell González Cabrera (8/09/08
10:00 a.m. hora local)
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